viernes, 8 de mayo de 2020

ABEBE BIKILA

Querid@s jóvenes leyender@s, esta es mi historia:

Mi nombre es Bikila, Abebe Bikila. Nací en Jato (Etiopia) el 7 de Agosto de 1932.


 
 Podium Olímpico Tokyo 64

Crecí durante el imperio etíope y me hice guardia imperial del último gran regente nacional, Haile Selassie, antes que Mussolini ocupara el territorio.

 
Sirviendo como guardia imperial

Sirviendo a mi país, allá por 1956 quedé impresionado por la recepción que se hizo a los atletas nacionales que habian participado en las Olimpiadas de dicho año, con desfile incluido.
Desde aquel preciso momento, supe que quería formar parte de aquello.

 
De gala, en Roma 1960

Por tanto me puse a correr...y a correr ...y.a correr,distancias  cada vez mas largas,hasta  especializarme en Maratón.
Gracias a la aparición de entrenadores europeos, la incorporación del sueco Onni Niskanen supuso para nuestro combinado un salto de calidad a la hora de preparar las competiciones internacionales.

Instruido por Niskanen

Sin destacar demasiado en tiempos,me hice un hueco de carambola en el equipo nacional para participar en la prueba de los 42 kms con 195 metros de los JJOO que se celebraban en 1.960 en Roma.
Como nadie consideraba, yo mismo  incluido, estar dentro del abanico de favoritos, corrí sin presión.
Kilometro viene kilómetro va, fui poco a poco quedando atrás a todos mis rivales, hasta sorprendentemente llegar sólo a la línea de meta.
Oro al cuello y con un tiempo de 2 horas,15 minutos y 16 segundos establecí el nuevo record del mundo de la distancia.

 
El coliseo recibe al emperador

Ni que decir tiene que a la vuelta a Addis Abeba fuí recibido como héroe  nacional.
Seguía entrenando e iba pasando el tiempo,hasta que de nuevo se acerco la fecha de afrontar unas Olimpiadas.
Mi preparación hasta Tokyo 1964 a nivel de competición, se redujo a la disputa de solo 5 maratones, de las cuales, por cierto,gané 4.
Con la fama adquirida en ámbito no sólo nacional, sino internacional, un mes antes de arrivar en Japón y en plenitud de condiciones,surge un contratiempo grave. 
Tuve que ser operado de urgencias por la aparición de una apendicitis aguda.
Sin entrenar y  aún convaleciente, me bajo del avión en la capital nipona con malísimas sensaciones.
Poco a poco fui empezando a entrenar y con el paso de los días voy de menos a mas, suficiente para afrontar la cita sin saber como respondería el cuerpo ante la paliza física que me esperaba.
Y respondió...¡¡vaya si respondió!!
Nueva victoria, nuevo oro y nuevo record del mundo, esta vez parando el crono en la extraterrestre, para la época,marca de 2 horas 12 minutos y 11 segundos.

 
Ganando en Tokyo

A partir de ahí el declive deportivo se hizo evidente.
Empecé tarde en este mundillo, contaba ya con 32 años y la edad no perdona en pruebas tan exigentes como las carreras de fondo.
Volví a correr en Mexico 68, ya con 36 años, mas por el aura mística que despertaba entre rivales y aficionados,que por posibilidades reales de hacer algo importante y ya sabemos que los experimentos...con gaseosa.
Abandono en Km 17.
Fin al Bikila deportista e inicio del Bikila mito.
¿Legado?
2 oros olímpicos.
Oros olímpicos logrados...de forma consecutiva.
Hazaña aún vigente,compartida con Waldemar Cierpinski (oro en Montreal 76 y Moscú 80)
Por ese hecho y quizá por el carisma que adquirí viniendo de donde venía, soy considerado por muchos expertos el mejor maratoniano de todos los tiempos.
Estos datos están muy bien, no me cabe duda,pero a mi lo que realmente me hace sentir orgulloso de mis éxitos, es el legado emocional que conseguí.
Legado patriótico: Fuí el primer deportista de mi país en lograr una medalla de oro en unos JJOO.
Aún mas allá, fui el primer deportista africano en conseguir una medalla de oro en unos JJOO.
En cuanto a mi satisfacción personal de logros cosechados, destaco las circunstancias en las que conquisté los entorchados olímpicos.
Si la segunda medalla tuvo tintes épicos por ganarla aún renqueante de mi reciente operación de apendicitis(creedme que ese tipo de operaciones antes tenían bastante peor pronóstico y curación que hoy en día), el primer oro que gané en Roma, será recordado por la cargaecarga simbólica que supuso.
Gané sin ser uno de los favoritos.
Gané para y por mi patria en un país  al cual pertenecíamos hasta hacía pocos años, gracias al histórico afán colonizador de los pueblos europeos. En este caso la Italia de Mussolini.
Victoria de orgullo y raza.
Devoré los 42 kms y pico, gané y establecí el nuevo record del mundo de maratón corriendo......¡¡DESCALZO!!
Si, si, descalzo, he aquí la prueba:




Asombrados los medios de comunicación por el hito de la victoria y de las condiciones de correr sin zapatillas, al preguntarme el por qué de mi curioso no calzado, lancé una frase para la historia:
" Quería que el mundo supiera que mi país, Etiopía, ha ganado siempre con determinación y heroismo"
Guante lanzado para quien lo quiera recoger.
Gracias a la proeza de Roma, todo el mundo me conoció, mas concretamente el continente negro quien  me adoptó como icono y guía deportivo a seguir.
La superación de un pueblo pobre siempre castigado, infravalorado y deprimido.
Fuí el pionero, el espejo en el que se miró una nueva generación de atletas africanos que marcarían y marcan desde entonces una tiranía en todas y cada una de las pruebas de media y larga distancia.
Conmigo empezó todo.



Un saludo de vuestro amigo, el Dios de los runners,

Abebe Bikila







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